Puesta de sol

He encontrado el último rayo de luz del día justo cuando salía a recoger leña para el fuego. Tras varios días de nubes y oscuridad, de regreso del invierno, hoy la borrasca se ha desplazado al norte y el sol ha comenzado a rasgar el velo húmedo del frío.

Después de un día tibio y soñoliento, al atardecer, justamente con el ángulo preciso, la luz ha encontrado una vía certera para alcanzar la sierra, para esparcir los colores al cielo y definir sus contornos alomados.

En el primer plano, unas flores nuevas de los perales y los melocotoneros. Y así, entre la calidez del último reflejo, la alegría de los colores de la vida y el frío azul cobalto de la noche incipiente me he despedido.

Hasta mañana.

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