La mística de la extenuación

La mística de la extenuación debe ser un fenómeno bien conocido para psicólogos y psiquiatras. Tal y como yo la experimento, consiste en reventarte físicamente para que la mente se expanda y se abra a la complejidad del mundo. Entonces se comprende todo y, paradójicamente, todo parece más sencillo, más puro y directo, casi próximo a ese poro agotado y semipermeable que es nuestra razón.

Desde un punto de vista fisiológico, supongo que el esfuerzo exagerado provoca extrañas reacciones en nuestro cuerpo, se liberan sustancias que mueven nuestras acciones hacia el recogimiento, la reflexión y la contemplación de las cosas.

Esta situación la suelo vivir cuando he vivido una jornada de sol a sol entre las rocas, agarrado a las pendientes, intentando descubrir la línea perfecta que progresa por entre los pinos y los roquedales hacia las cumbres.

Cuando el sol comienza a declinar, el espíritu termina por vencer al cuerpo que lo alberga y sostiene; entonces comienza la mirada atenta y finaliza la acción. Entonces se iluminan mundos interiores mientras las luces de la tierra son clausuradas.

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